Con la tecnología de Blogger.
Mostrando entradas con la etiqueta Elegguá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Elegguá. Mostrar todas las entradas

ORACION A EXU PARA PROTECCION Y PETICIONES

martes, 3 de septiembre de 2013

 


Señor de las encrucijadas,
Del cruce de caminos
Que es más que un amigo
y me da la confraternidad
que siempre he querido.
 
Trabajo muy duro y comprometido,
El de ser mensajero...
y receptor de nuestros pedidos
porque Oxalá u Obatalá así lo ha querido.
 
Siendo el más humilde entre los humildes
tienes la grandeza
de los que se han engrandecido,
 
Mitigando el dolor del afligido,
socorriendo al desamparado y desprotegido.
cumples siempre lo que has prometido
 
Colaborando en la redención humana
sin distinción de emblemas,
razas, color o motivos.
 
Limpiando tu karma,
me ayudas a encaminar el mío,
 
Luchando contra el mal
en todas sus formas o estilos
reflejas la sabiduría
de los que han comprendido.
 
¡Qué viva tu nombre, Exú!
 
Por los siete caminos
 
Por los siente senderos
 
En donde has esclarecido
alejando las sombras
y todo lo oscurecido

 

ORACION A ELEGGUA PARA PROTECCION Y BUENA SUERTE

 

 
 
Yo te invoco Elegguá,
mi intercesor entre Eshu y Olofin,
para que veles por mi casa, mi familia,
mi empresa y mi persona,
para que seas siempre
un mensajero de la buena fortuna
que para mí tienen reservada los Orishas.
 
Elegguá haz mi camino cierto...
protegiéndome de noche y de día.
 
Haz que en mi trabajo haya algarabía,
alegrías y progresos.
 
Que en mi rumbo no haya inseguridades
y que nadie interponga su felonía.
 
Que no haya más garantía
que mi capacidad e idoneidad
transformándose en gran valía.
 
Defiende mi casa como una fortaleza
que no se sienten a mi mesa
falsos testigos y embaucadores.
 
Procúrame la digna labor
y el gran honor
de ser mi guía.

¡Maferefum Eleggua!



 


TRABAJO PARA QUE UNA PERSONA NO PUEDA PEGARLE A OTRA.

jueves, 17 de enero de 2013



 

Se coge un papel y se pone el nombre de la persona, se le prende tres agujas, cinco centavos de miel rosada, al lado se prende una vela y se pide lo que uno desea. Se pone a los pies de Elegguá durante 3 días y luego se bota. 
 
Las agujas deben de ser nuevas.




TRABAJO PARA ATRAER DE LEJOS A UNA PERSONA

 

Se echa en un plato aceite de coco y aceite de almendras.
 
Debajo de los aceites, se pone el nombre de la persona que se desea atraer, (el plato debe ser blanco).
Se le prenden tres mechas de algodón y se encienden, y la persona vendrá dentro de tres días.
 
Llámase a la persona al hacer el trabajo a Elegguá o a Oggún y también a Osain y pídale que se lo traiga antes de tres días a su puerta.
 
 
 

TRABAJO A ELEGGUA PARA DESBARATE O DESUNIR




 

Se coge un huevo de caimán o de pato y se le extrae toda la clara por una pitera que le abre por la punta, se le deja solamente la yema. Por esa pitera, se le echan los tres precipitados...


polvo de caña brava, rozadura de venado, pimienta china y de guinea, pólvora, sal de grano, azufre, azogue, raíz de Rompe Saraguey, aceite de alacrán, aceite de Guatemala, sal en polvo (todo eso dentro del huevo), tapándolo con lacre.
 
Se pone tres días al pié de Elegguá, ya pasados los tres días se coge y se rompe en la puerta de la casa que sea.



 

COMO SE HACE UN ELEGGUÁ

miércoles, 2 de enero de 2013


 
 
El Babalawo, el Babalocha o lyalocha lo preparan, (previa consulta con los caracoles) y teniendo en cuenta el sexo del individuo, al que habrá de pertenecer.
 
Las materias con que se fabrica un Elegguá son las siguientes:
 
Tierra de una encrucijada de cuatro caminos, de un bibijagüero de la Iglesia, de una plaza, de la Audiencia, de un hospital, de una panadería, tres yerbas y siete pedazos de los distintos palos que le pertenecen a este Orisha. Una cabeza de Jicotea. Un palo de Osain, una piedra de Sabana (verdadero Otán de Elegguá) y no de formación con chifera. Afoché de Orunmila, (polvos que los prepara el Babalawo), veintinueve monedas de distintas denominaciones (medios, reales, pesetas, dos pesetas, céntimos), productos de cambios realizados en siete bodegas con Omiero o Agua Sagrada que contiene las de lluvia, de río de mar y agua bendita de la iglesia, manteca de corojo, vino seco, miel de abejas, miel de Guinea, un pedacito de carbón y sus yerbas trituradas.
 
 Seguir Leyendo...
Se humedece un poco de cemento (con el que se mezclarán todas estas materias), se modela el rostro que representa el Orisha que son los llamados Elegguá de amasijo.

 
 
 
 
Una vez construidas, el Santero lo entierra antes de salir el sol en una encrucijada o cuatro Vientos (Gwágwá o de), para que su espíritu anime la piedra y ésta se adueñe de la fuerza interna y externa de la naturaleza. Pasado siete días irá a buscarlo y para tapar el agujero en que estuvo encerrado, sacrificará tres gallos giros, vierte dentro la sangre y rellena el hoyo con las aves y plátanos, maíz, grageas y todo lo que es del gusto de Elegguá y Eshú, además de derramar dentro un abundante chorro de aguardiente.
 
Al cabo de siete días, la Piedra de Elegguá vuelve de los cuatro Caminos, con su espíritu y vivo. El Santero, de regreso a su casa, le ofrece chiva, o un ratón, un gallo negro, un pollo o una jutía, jamás se le ofrenda palomas, no la come, ni tampoco las comen sus hijos, sin embargo Eshú Ayé, las come, las gallinas con ecuó (tabú) para todos los Elegguas.
 
Antes del sacrificio, el Santero le reza un credo y un Padre Nuestro. La lyalocha está facultada para Asentar a Elegguá para lavar Omiero y bautizar su Piedra, que es una piedra como carbón, que el mismo Omó debe encontrar en la sabana. Pero son los hombres los que van a buscar el espíritu del Dios del Monte. En muchos mitos de este Orisha sólo ofician hombre y el papel de las lyalochas se reduce a presenciarlos. La legítima, la verdadera piedra de Elegguá, sólo necesita lavarse con su ewé.
 
Elegguá Eluasama, se hace con yerba pastiillo y cangrejo, este Elegguá no se lava y no se le mira, si no cuando se le da de comer, se tiene sólo para hacer desafio. Eluasama vuelve de revés a la gente. Aunque existe la apreciación de múltiples devotos de utilizar el Cangrejo, es un grave error, debido a que este animal, por caminar hacia atrás, es atraso y por lo tanto, los hijos de Elegguá no pueden comerlo, a más de ellos, por la circunstancia relativa a que en una ocasión, habiendo ifá, tirado su Oltuelé a la orilla del Río, el cangrejo se lo escondió. Por respeto a Orunmila y lo que le sucedió con el Cangrejo, muchas personas no pueden comerlo. Ante este Orisha no se prosternan sus sacerdotes, ni fieles, como ante Shangó, Obatalá, las diosas y dioses, rindiéndole, Odubaké, Elairidé, no se invoca de rodillas (eshu bara kikeilo, alaroso yo ecu kama aché akué kue), ni tampoco se le deposita las ofrendas, no se le sacrifica en esta postura.
 
Para comunicarse con Elegguá, los Sacerdotes y los fieles se ponen en cuchillas, jamás hincando en tierra una rodilla.
 
Se le saluda al entrar ala casa, como el Dios acostumbra a saludar cuando baja, avanzando un pie, se presenta y otro como y luego volviéndose de espaldas y zapateado, se mueve con hierba la criatura.
 
Raramente al igual que Oggún, al posesionarse de un hijo, abraza a los devotos en las fiestas (aguamileros o batás), también se saluda levantando consecutivamente el brazo derecho y el izquierdo, con los puños cerrados y antes de volverse de espaldas al Orisha y batir el suelo con los pies (como hacen los perros con las patas traseras), se ranea la cintura, por si acaso están presentes en el mismo velador en que éste se guarda, los guerreros, sus compañeros inseparables, Oggun y Ochosí. Así a un mismo tiempo, de frente se saluda a los Guerreros, a la vez que de espalda, agitando inmediatamente el trasero, con energía, se saluda a Elegguá. La atención que requiere un Elegguá doméstico guarda puerta, es de la forma siguiente:
 
Su otán, debe alimentarse todos los lunes, que es el día que gobierna este Orisha, o el tres de cada mes. El martes gobiernan Oggun y Ochosi, el miércoles, Babalú, el jueves Obatalá, el viernes Shangó y Oyá, el sábado Yemayá, y Ochún el domingo, Obatalá y todos los Santos. Por igual estiman muchas Santeras que el lunes o el martes y todos los días tres, están consagrados a Elegguá y a Eschú, el miércoles, a Oggún, Ochosi y Shangó los días cuatro de cada mes, el jueves lo rige Obatalá, con los días 8, 16 y 24, e viernes Yemayá, con los días 7, 14 y 21 y el sábado Yalorde, con los días 5, 10 y 15 y el domingo pertenecen a todos los Santos, los viernes dominan además Inle, Babalú Ayé, Obbamoró y Osain.
 



Este día antes de las doce se le tiene un rato expuesto al sol, se le unta manteca de corojo y así ya dispuesto a recibir su comida, se le vuelve a colocar en el velador, se derrama en el suelo ante él, los tres chorritos de agua de ritual para dirigirse a cualquier Orisha.
 



Debe saber rezarle en lucumí y se le pide salud y prosperidad, por lo menos en este rezo:
 
Elegguá Laroye a su comache icha fefé guerra,
omi tutua
ana tutu,
tutu babamí,
cosi eún afenfo molei delcomodei.
 
Inmediatamente se toman tres granitos de pimienta, se mastica bien, se llena la boca de aguardiente y se baña la Piedra con una buena pulverización como es fumador empedernido, se le enciende tabaco, se lanza unas cuantas bocanadas de humo y se le deja a su lado el tabaco encendido, se procede después de esto a alimentarlo, con pequeñas cantidades cortadas en toritos (que Elegguá consumirá poco a poco, durante la semana), de pescado ahumado, de jutía ahumada, boletos de frijol de carita, un puñado de maíz tostado y pedazos de coco, que se ponen dentro, alrededor de la cazuela de barro donde invariablemente se le coloca, por último se le encenderá una vela que arderá hasta lo último ante la puerta abierta ese día del escaparatico, o velador, en que se guarda el Osha. Una vez al mes, se derrama la sangre de un gallo o de un pollo negro, o giro, que añade a su comida habitual, pero antes de presentárselo se le lavan las patas y el pico. Muchos dueños para contentarlo lo ponen al sol, de siete a nueve de la mañana, se le frota maíz y se le ofrenda tres cabezas de arenque cocidas al horno con verdolaga, teté (bledo) y hojas de guayaba, las tres cabezas de arenque, se dejarán por tres días encima de Elegguá, luego se le sacrificará un pollito, que aún vaya tras la gallina (si puede ser robado mejor), así lo apreciará más el Orisha.
 
Cuando se recompensa por algún bien recibido o para encarecerle su protección, se le inmola un chivato negro, (que deberá ser sacrificado por el Babalawo, o por un Achoggún (hijo de Oggun) que tiene el derecho de matar, en ausencia del Babalawo, mediante un tributo de $ 3.15, por cada pata del animal.
 
El sacrificio de un puerco, que se le promete a Eshú en la sabana, para obtener su protección en algún empeño, es a la vez, que un acto solemne para quien le ofrece, por lo cual, el sacrificador después de matarlo perderá su responsabilidad como siempre diciendo: Yo no lo maté, fue Oggún.
 
Al presentarle a Elegguá, las ofrendas de comidas, se le debe de enumerar en alta voz (pues conviene que oiga bien lo que le va dando), esto debe hacerse con todos los Orishas. Será muy conveniente que el dueño de un Elegguá y todo el que frecuente una casa de Santo, aprenda a dirigirse algunos saludos en lucumí.
 
Elegguá akí borá akí boyé, tori toru la ya fiyoruruaré. Alá le elé cupaché aggó meco.
 
Es esta una fórmula de reverencia que se emplea mucho para afirmarlo o ensalzarlo.
 
Aggó Elegguá Babaguara, aggó Elegguá abakú makú afonde tube abebenillo alanú la mú bata omó marata, omó cuarná du acheré, omó acheré, arikú babagus, due gustó lo kún, leggu tubbo consilaroye aki boyú babaguara Eschuború, Eschu, Boyá, Eschu bi momekeña ofé mi, moforibale Oloddumare bara male, baba mi lowó, okú lowó, eye lowó iguarayé, abollí kareketé.
 
Elegguá alaroye, Eschu kaika laguanna, unbele kún sekún laroye, un cheché anicano nikú Olorun.
 
En todos los rezos (coriaro, cosi ikú, cosí eyó, cosi ano, cosi ofó, cosí arayé, etc...) se le pide a Elegguá que aleje la enfermedad, la muerte, la tragedia, el crimen, el aclaclú, la justicia y nos procure (unykún, yeún, dada), el sustento, muerte, ira y dinero owó).



 
Elegguá es el Orisha de las bromas chofé.
 
En las esquinas (Eschu Bí) en los cuatro caminos Maquó Achí Kuelú, en las plazas y mercados el Eschuilé Olowá o Kaloya, en las lomas (Aggueré), en las sabanas, (Obanigwánna, o Alagwánna) el infortunio y la desesperanza no está exclusivamente en el monte o la sabana, pues se pasea por todas partes, es el Anima Sola de las parejas solitarias y hermana de Eschu Bi. Precisamente, el que sabe preparar un Eshú Alaguana, es más fuerte que todos los Ganguleros. Un Elegguá hombre y muy sanguinario resulta (Eshu Ogguenilebbo), es compañero inseparable de Oggún. Se aposta y trabaja para él en las esquinas, provoca los accidentes, mata y a veces, le basta con matar, aunque sea un perro, para que Oggun beba sangre fresca, cuando tiene hambre (le busca la comida a su amigo, matando).
 
Laroye amigo de Oshún, es que vive detrás de la puerta en una cazuelita, Baraiñe anda con chango, Ayerú es mensajero y custodio de Ifá y de su representante, el Babalawo, quien sin Elegguá y sin Osain (no estará seguro). Afiagui es la confianza y la seguridad de Ifá (pues es el más famoso de la legión de Elegguá y es el más importante de todos), porque Olofin le encomendó que abriese y cerrase las puertas del Cementerio, es el que ordena y manda, les dé nombre y distribuye el trabajo de los demás.


 

 
Elegguá y todos son mensajeros (chiquillos que llevan recados, que cumplen órdenes de los mayores), niños en su mayoría, mandados por otros Elegguas más viejos de todos y ante el cual es preciso conducirse con extremada corrección, su rostro se talla en una piedra que tenga una base lo suficientemente ancha para poder mantenerla en posición vertical y estable en la cazuela que le sirve de Asiento. Este Elegguá vive (se le guarda) muy retirado en el patio, porque cerca o delante de él, no puede hacerse ningún acto deshonesto ni desnudarse una persona, ni hablar o realizar cosas indecentes, ni siquiera decir una mala palabra.
 
Elufé es un hombre muy abundante de sus partes, tiene canchila (está quebrado y los testículos le caen hasta las rodillas). Nunca tuvo mujer, jamás metió mujer en su casa, hizo casa y él vivió fuera de ella siempre. A este Elegguá viejo se le ofrenda polvo de tabaco. Alaleilú, viejo también y que es un hombre honorífico, que se da a Elegguá, es Awó, uno de los grandes.
 
Oguirí Elu, Afrá y Keneno, son ararás.
 
Añagui, Alaguana y Ogguanillé son adultos (muchachos) y más muchachos y por lo tanto más turbulentos aún. Akileyó, Eshu Bí, un poco más dócil es el jefe de los Meyis, o Jimaguas, e inmejorable cuando le da por la vena de proteger a un Omó Baraiño Echeriké, que anda con Osain, Alalú, Kinkoyé, Dayoyó, Akokolobiuy y Aganiká que tropieza con todo el que encuentra y atrae a la policía. (Va a buscarla).
 
Osiká como Akokoibiya, de tierra de Mina es muy aficionado a jugar con bolas de cristal o bailar trompo y  a fumar cigarrillos  y Olokí, su compañero, es el más pequeño de todos, el que vive en manigua  (entre matojos) y todo lo trastoca y confunde en Berekeño.
 
Obanigwanria, o Alababagwenna, Abaiké y Aloná, sostienen un comercio continuo con los muertos.
 
Alábagwanna, a quien los Aborsas la identifican como el Anima Sola la de los más desesperados y turbios parió a Elegguá a quien de chiquito le ató las manos con una cadena y se fue a vivir como pudo y solo se hizo grande. Oggún lo bautizó y él bautizó a Oggún, circunstancia por la cual ambos son inseparables para todo.
 
En cuanto a Eshu, lo parió Oyá y lo dejó abandonado en la manigua. Cuando pasaron los años y Oyá quiso reconocerlo como hijo, él se negó y le echó en cara que lo había abandonado, (Oyá es una mujer que no quiere casa ni hijos, no le gustan los niños).
 
A muerte de Elegguá, los Awós reunidos en gran asamblea, resolvieron escoger un Otan (una piedra), que lavaron con Omiero y sacramentaron (como se hace hoy), para que el espíritu de Eleggua viniera desde la sabana a alojarse en ella. (Su espíritu lo encontraremos siempre en la sábana) y en la piedra lo alimentaron y adoraron.
 
Debido a los motivos de Santidad, que tienen el coco y el ñame, pueden hacerse en ocasiones, las veces de un Elegguá, pero por las circunstancias de resultar frutos de fácil descomposición, debe tenerse en piedra incorruptible, o un muñeco de cedro.
 
No obstante lo expuesto, el coco y el ñame acompañan a Elegguá, (nunca puede faltarles a él ni a ningún Orisha), en resumen, que Elegguá está diluido por todas partes (todos se comunican entre sí), por lo cual es necesario que el de la puerta está satisfecho, que coma y que coma primero que nadie, como lo dispuso Olofin, para que no entorpezca el curso normal de nuestras vidas y no vaya a silbarle el de la esquina. Al de los cuatro caminos, al del monte, etc., y acudan a su llamada, se introduzcan junto en la casa y ocurra cualquier accidente lamentable, a todos para evitar conflictos, hay que alimentarlo, pues por la comida se encelan y es seguro que haya que sufrir las peores consecuencias.

 
 
 
 
 
 

EL ORIGEN DE ELEGGUÁ, PATAKI

jueves, 22 de noviembre de 2012

 
 
 
 
 
 


En cierta tribu africana había un Oba que se llamaba Echu Okuboro. Con su mujer, Agñagui, tuvo un hijo al que llamaron Elegguá. Creció el muchacho y, como Obaloye que era, le nombraron su correspondiente séquito.
Un día Elegguá salió a pasear y al llegar a un cruce de cuatro caminos paró de repente el caballo. Los guardias, sin saber la causa, se pararon también. Unos segundos después, Elegguá se desmontó y dio unos pasos, se detuvo y repitió toda la operación tres veces, hasta llegar al lugar donde vio aquello que lo hizo detenerse. Era sólo una luz, o más bien dos ojos relumbrantes que estaban en el suelo. Fue un asombro para su séquito, pues cuando llegaron al lugar vieron que Elegguá se agachó y cogió un coco seco.
 


Aquel muchacho tan travieso que no le temía a nada ni a nadie y que en todo se metía, fuera malo o bueno, que tan pronto era tu amigo como tu enemigo, que estaba envalentonado por ser príncipe, ¿era capaz de sentir temor por aquel insignificante coquito?

Elegguá llevó el coco a su casa y le contó a sus padres lo que había visto, pero no le creyeron. Entonces tiró el coco detrás de la puerta y ahí lo dejó. Pero un día, reunida toda la casa Real en una fiesta, todos vieron con asombro las luces del coco y se horrorizaron de aquello. Tres días después de la fiesta, Elegguá murió. Durante el velorio el coco estuvo alumbrando, reverenciado con temor por todos los concurrentes.
 

Mucho tiempo después de la muerte del príncipe Elegguá, el pueblo pasaba por una situación desesperada y los aguo se reunieron y determinaron que todo ocurría por causa del abandono en que se encontraba el coco dejado por Elegguá y fueron a rendirle culto, pero hallaron el coco vacío y comido por los bichos. Entonces deliberaron sobre lo que se debía hacer con él, un objeto sin duda alguna sagrado, y decidieron hacer todo lo posible por que perdurara a tráves de los siglos. Pensaron, por fin, en la Otá (piedra), y la aceptaron lavada, poniéndola en un rincón, lo cual se ha seguido haciendo hasta la actualidad.
 

 
Este fue el origen de Elegguá. Por eso se dice:

 Iku lobi ocha (el Muerto parió al Santo), y es una gran verdad que si no hay muertos no hay santos.
Por esa razón se atiende primero al Muerto, y se mienta primero a Eggun cuando vamos a darle Obi (el coco), pidiéndole de este modo:
 
Embelese Olodumare ibae baye tonu, Iba baba lloni iba apetevi ayafa, Iba Kabachele.
 
 








 
 
 

PATAKI DE OBÍ (LOS COCOS)

viernes, 9 de noviembre de 2012




Olofi había visto en un Obi una persona justa y sin orgullo ni vanidad, y entonces lo puso en lo alto de la mata de cocos, y le puso su alma y su cuerpo blanco por dentro y por fuera, pero Elegguá siempre fue el verdadero criado de Olofi, por tanto siempre esta al servicio de Obi, por eso conocía todos los amigos de Obi, los pobres, los ricos, los limpios, los sucios, los derechos, los jorobados.


Un día Obi iba a celebrar un fiesta y encontró a Elegguá y le encomendó para que lo invitase pero como Elegguá había visto el Orgullo de Obi, convidó a todos los limosneros, a los más sucios. Cuando Obi vio su casa llena de esa clase de gentes se molestó y les dijo: ¿Quién los invitó a Uds.? Y ellos le dijeron que Elegguá. Sí, pero no en ese estado de harapientos y sucios. Entonces todos se abochornaron y se retiraron. Elegguá se fue de la casa de Obi y, un día, Olofi le dijo: Quiero que me vayas a casa de Obi. Pero él respondió: Mándeme adonde Ud. quiera menos a casa de Obi. Aquellas palabras de Elegguá causaron admiración a Olofi, quien le preguntó qué le pasaba con Obi. Elegguá le contó todo los sucedido.  

 

 
Entonces Olofi se disfrazó de limosnero y se fue a casa de Obi y lo llamó. Cuando Obi vio a aquel hombre sucio le dijo: ¿Ud. no podía vestirse antes de venir aquí? ¿No ve que su traje puede ensuciar el mío? Y volvió la espalda y dio tres pasos. Entonces Olofi lo llamó fuertemente con su voz natural y cuando Obi, sorprendido, alzó la vista fue para él una sorpresa ver frente a él a Olofi y le dijo: Perdóname, papá. Y Olofi le dijo: Obi, tú eras el hombre más justo y limpio que yo había hecho, por eso tu cuerpo al igual que tu alma era blanco por dentro y blanco por fuera, pero ahora estás lleno de orgullo y de vanidad. Entonces lo maldijo diciéndole: Mientras el mundo sea mundo, tú serás blanco por dentro, pero negro por fuera y siempre andarás rodando por el suelo como castigo.




Y por eso es que se tira el coco al suelo, y siempre anda rodando por el suelo.


 

PATAKI DE ELEGGUÁ

lunes, 5 de noviembre de 2012

 
 
En cierta oportunidad Olofin padecía de un mal misterioso que agravándose por el día le impedía trabajar en sus labranzas . Todos los santos habían intentado aliviarlo al menos, pero sus medicinas no habían logrado ningún resultado.
 
El Padre de los Orishas, el Creador, ya no podía levantarse, pues se encontraba extenuado débil y adolorido.
 
Eleggua pesar de sus pocos años pidió a su madre Oyá (según unos) que lo llevase a casa de Olofin.
 
Seguir Leyendo...
Asegurándole que lo curaría. Oyá lo llevó. Elegguá escogió unas yerbas, hizo un brebaje y tan pronto el viejo se lo tragó, haciendo una larga mueca, empezó a sanar y fortalecerse rápidamente. Agradecido Olofin, ordenó a los Orishas Mayores que precedieran a Elegguá, las primicias de toda ofrenda. Depositó en sus manos unas llaves y lo hizo dueño de los caminos.
 
Desde aquel día se toleran con ilimitadas complacencias las picardías de Elegguá.
 
Elegguá abre y cierra todos los caminos y las puertas, tiene las llaves del destino. Es espía y mensajero de los Dioses, por su genio de niño revoltoso siempre dispuesto a alguna travesura malévolo además por naturaleza: cuando es Exhú, por suerte, se le soborna fácilmente pues es comilón y goloso como los Ibeyis, predilectos de Obatalá y Changó.
 
Elegguá esta en todas partes acechando, es dueño de los papalotes, bolas, trompos, etc.
 
Elegguá comía en las basuras, esta lo alimentaba, pero al enfermar de gravedad Olofin, fueron todos los inteligentes a verlo, nadie pudo curarlo. Elegguá se puso un gorro blanco (como el que usan los Babalawos) y con sus yerbas lo curó muy pronto.
 
El viejo dijo: Y con tantos sabios como tengo y ninguno se sirvió a curarme. Elegguá, pide lo que quieras muchacho. Y este que conocía la miseria le contestó: Comer antes que nadie y que me pongan en la puerta para que me saluden antes que a nadie también.
 
Así será, dijo Olofin, y además te nombro correo.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

ORACIÓN Y TRABAJO AL SANTO NIÑO DE ATOCHA PARA UNA PETICIÓN

domingo, 6 de mayo de 2012


 
En una cazuela de barro poner un pergamino doblado, en el cual ya se ha escrito la petición deseada.
La cazuela se tapa con hojas de guayaba, mientras se reza la oración del milagrosísimo Santo Niño de Atocha.
Se espolvorea con pescado ahumado y azúcar morena; se prende con cerillo de madera una veladora de Eleguá.
 
 
Proseguir encendiendo un tabaco (puro) ofreciéndoselo a Eleguá y fumarlo hasta la mitad, luego ponerlo en la cazuela para que se consuma.
En velón azul claro poner uno o varios milagros, alusivos a las peticiones y se prende con cerillo de madera.
Finalmente se completa el ritual colocando a los pies de la figura del Santo Niño de Atocha, un puñado de dulces y se vuelve a rezar la oración al Santo Niño:

Sapientísimo Niño de Atocha,
general protector de todos los hombres,
general amparo de desvalidos,
médico adivino de cualquier enfermedad.
Poderosísimo Niño, yo te saludo,
yo te alabo en este día
y te ofrezco estos tres Padrenuestros
y Avemarías con Gloria Patri,
en memoria de aquella jornada que hiciste encarnado
en las purísimas entrañas de tu amabilísima Madre,
desde aquella ciudad Santa de Jerusalén
hasta llegar a Belén.
Por cuyos recursos que hago en este día
te pido me concedas lo que te suplico,
para lo cual interpongo estos méritos
y los acompaño con los del coro de los Querubines
y Serafines, que están adornados de perfectísima sabiduría por los cuales espero, preciosísimo Niño de Atocha,
feliz despacho en lo que te ruego y pretendo,
y estoy cierto que no saldré desconsolado de ti,
y lograré una buena muerte,
para llegar a acompañarte en Belén de la Gloria.
 
Amén...
 
Aquí se hace la petición verbalmente y se rezan los tres Padrenuestros y Avemarías con Gloria Patri.
 
Para dar las gracias:
 
Al terminar el trabajo y resolver, se levantará lo que quede de la ofrenda se enterrará donde nadie lo pisará.
 
Al regresar se dan las gracia mientras se terminan las luces del velón y veladora, rezando nuevamente la oración del Santo Niño de Atocha.


 

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

ORACIONES

Mi lista de blogs

 
Support : | |
Copyright © 2011. SANTERIA - All Rights Reserved

Santería, Oraciones, Obras, Trabajos e Historia