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IMÁGENES DE OSHÚN

domingo, 7 de septiembre de 2014


 
Güiro!
Aguaanana, aguananan y anananá
Aguannananá!

Las piedras del río cantan entonando para Oshún
reina del café, del agua que a mi alma da la luz
Virgen de la Caridad
a ti te canto,
por secar mi canto,
reina de bondad,
es la reina de bondad, ya tú lo veeee!

La vida me dió un manto de tormento
que formó con sufrimiento Virgen de la Caridad
Por eso es que en mi canto hay sentimiento
porque tú me das el aliento que me da felicidad

CORO
Yalé, Oshún, Yalé, Yalé!
Patrona del suelo mío
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

AL SANTO NIÑO DE ATOCHA, ORACIÓN PARA PEDIR TRABAJO, PROGRESO, PROTECCIÓN...

domingo, 20 de julio de 2014

 
Oh dulcísimo Niño de Atocha,
unigénito del eterno padre,
salvador del mundo,
cordero inmaculado,
niño redentor,
verbo del padre,
acerco mi clamor a ti
para que venga a mi tu misericordia.
 
Te rogamos que mires nuestra humildad
al postrarnos delante de ti
para pedir tu protección
y que nos ayudes y nos des la sabiduría
para emprender nuestro trabajo
y poder suplir nuestras necesidades
y las de aquellos que dependen de nosotros.

 
Líbranos de todo mal
y que ese fruto del trabajo
se convierta en alabanzas a tu nombre.
 
En el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo.
 
Amen.
 
El Santo Niño de Atocha, es la sincronización del Orisha ELEGGUA, en la religión católica.
 
Escribir sobre Eleggua, ocuparía páginas y páginas y probablemente nunca se terminaría de decir todo a cerca de este revoltoso y caprichoso pequeñito con cara de niño viejo, sombrero de yarey y fumando un tabaco.
 
PATAKI: "En los comienzos del tiempo, Olofí enfermó. Entonces Eleggua comía en la basura. La basura lo alimentaba.
 
Fueron todos los inteligentes a ver a Olofí. Nadie lo pudo curar. Eleggua se puso un gorro blanco como el de los Babalawos, y con sus yerbas lo curó muy pronto.
 
El viejo dijo:  ¡Y tantos sabios como tengo, y ninguno me sirvió para nada!.
 
Eleggua pídeme lo que quieras, muchacho.
 
Y Eleggua que conocía la miseria le contestó:
 
Comer antes que nadie... Y que se me ponga en la puerta para que me saluden a mi primero.
 
Así será dijo Olofí. Y además te nombro mi correo".
 
Como su función es la de guardián, por eso se le mima tanto, para que nos cuide. Por esa misma razón, al Eleggua que guarda la casa ¡no se le tiene nunca corto de comida!, para que este a gusto en ella y no la deje abandonada saliendo a buscar afuera lo que le falta, o le cierre la puerta a la buena suerte y se la abra a las calamidades, para vengarse. Aunque tampoco conviene mantenerlo demasiado lleno, porque se achanta.
 
Eleggua es rumbero, aficionado al aguardiente y comilón. Es el Orisha de las bromas, de las crueles, grandes, abrumadoras o pequeñas e irritantes ironías del azar; de lo inesperado e imprevisto.
 
 
 

AL JUSTO JUEZ, ORACIÓN PARA JUICIOS Y JUSTICIA

 
 
Fue tan justo Nuestro Señor Jesucristo, que ni en los dolorosos momentos precedentes a su muerte, sufriendo los dolores de la penosa crucifixión, se olvido de los demás.
 
Perdonó y le ofreció el paraíso a uno de los ladrones que estaba a su lado, en esa penosa agonía.
 
Consoló a su Santa Madre y las mujeres que lloraban por él. "Justo Juez".
 
Esta oración es muy buena para situaciones de justicia, prisioneros, para salir bien librado de cortes, en fin, para los momentos de abatimiento por persecuciones.
 
El Justo Juez es excelente para protección, por esto es muy usual verlo detrás de las puertas de las casas o negocios. Se puede reforzar cualquier invocación o petición con una vela blanca.  
 
 
"Santísimo Justo Juez,
hijo de Santa María,
que mi cuerpo no se asombre
ni mi sangre sea vertida,
donde quiera que vaya y venga,
las manos del Señor delante las tenga,
las de mi Señor San Andrés,
antes y después,
las de mi Señor San Blas,
delante y detrás,
las de la Señora Virgen María,
que vayan y vengan.
 
Mis enemigos salgan con ojos y no me vean,
con armas y no me ofendan,
con Justicia y no me prendan,
con el paño que Nuestro Señor Jesucristo
fue envuelto sea mi cuerpo,
que no sea herido ni preso,
ni a la vergüenza de la cárcel puesto.
 
Si en este día hubiese
alguna sentencia en contra mía,
que se revoque
por la bendición del Padre,
del Hijo y Espíritu Santo.
 
AMEN.
 
La compañía de Dios sea conmigo
y el Manto de Santa María,
su madre, me cobije
y de malos peligros me defienda.
 
Ave María gracia plena,
dominus Tecum,
me libre de todo espíritu maligno
bautizado y por bautizar.
 
Cristo vence,
Cristo reina,
Cristo de todos los malos peligros
me defienda.
 
El Señor y Justo individual hijo
de Santa María Virgen,
Aquel que nació
 en aquel solemne día,
que no pueda ser muerto
ni me quieran mal.
 
Amén".
 
 
 
 

ORACIÓN DE LOS TRES CLAVOS DE LA CRUZ PARA PROTECCIÓN DE ENEMIGOS

jueves, 24 de abril de 2014

 
Los tres clavos y la cruz
vayan delante de Jesucristo.
 
Respondan y hablen por mi,
y ablanden los corazones
de los que sufren en contra mía.
 
Me persigno con los tres clavos
y me abrazo a la cruz,
Cruz Santa, Cruz Digna, Cruz Divina.
 
Yo te alabo y te bendigo
por el Señor que murió en ti,
no dejes llegar cosas malas cerca de mi.
 
Que la Cruz y la Corona
vayan siempre delante de mi,
y muevan los corazones
de los que estén en contra de mi.
 
Cristo vive, Cristo reina,
Cristo de todos mis enemigos me defienda.
 
El Padre me libre,
el Hijo me guarde
y el Espíritu Santo por nosotros hable.
 
Ave María Purísima,
sin pecado concebida.
 
Alabado sea
el Santísimo Sacramento del Altar.
 
Amén
 
 
 
 
 
 

ORACIÓN A DON JUAN DEL AMOR

 


iOh!  Señor Juan,
Espíritu de la bondad,
que por medio de tu gran poder
me ayudarás a conseguir no un imposible,
pero si, un poco de suerte en el juego y en el amor.
 
Siempre te llevaré conmigo
para que me des suerte
y me libres de muchos males.
 
San Juan del Amor,
quien me dará la grata dicha
y ternura matrimonial con poder infinito,
como te lo pido en el nombre
del Padre, Hijo y Espíritu Santo.

iOh  San Juan de los Amantes,
concédeme la dicha
 de ser digno del amor de los demás
y encontrar una unión infinita
con mi alma gemela.
 
Esto te pido en el nombre del
Padre Celestial, el Hijo y el Espíritu Santo.
 
Amén.
 
 
 
 

BENDICION GITANA PARA PROTECCIÓN Y PROSPERIDAD



Que el camino sea suave para tus pies,
que el viento sople ligero sobre tus hombros,
que el sol brille cálido sobre tu rostro,
y que la lluvia caída traiga la paz
hasta tu campamento.
Y que Dios siempre te guarde
en las palmas de sus manos.
 
Es una linda flor que desabrocha en amanecer
es un espíritu de luz. 
 
Es la luna que aclarea nuestras mentes
para que pasemos a dar un consejo
en la hora cierta.
 
Es el espíritu que nos de la fuerza
para superarnos todos nuestros obstáculos.
 
Es una estrella brillante que ilumina nuestras vidas,
y  nuestro planeta Tierra. 
 
Es un espíritu maravilloso que en la noche
vigila nuestros sueños, impidiendo
la aproximación de espíritus maléficos. 
 
Gitana, con tus cintas coloridas,
estás siempre transmitiendo la fuerza del arco iris.
Siempre que nosotros te invoquemos,
puedas transmitirnos la energía da paz,
de la armonía y de la consolación.
 
Que, al mirar la llama de una vela,
podamos sentir tu presencia. 
Que, al tocar un cristal,
podamos sentir tu energía positiva.
Que, al sentir la aroma de violetas,
podamos sentir que estás confortándonos.
 
Gitana, cúbrenos con tu saya colorida,
escondiéndonos de los engañosos
y mostrándoles que el camino no es ese. 
 
Gitana encantada, que en esta hora
podamos sentir seguridad, paz y felicidad. 
Con tu encanto, encanta cosas buenas
para que nuestros caminos no tengan obstáculos.
Desencanta todas las perturbaciones que existan. 
 
Gitana, cura aquellos que estén enfermos
del espíritu, del alma, de la materia, 
Como el poder del Gran Sol igual
Como el poder de la Madre Tierra.



 

ORACIÓN A LA MAESTRA SARA PARA LA PROTECCIÓN DE LOS HIJOS

 
 
Mi Amada Maestra Sara tu,
que como madre del pueblo gitano,
sabes lo que es el desespero de ver un hijo sufriendo,
protege el (los) mío (míos)
de todas las calamidades,
vela siempre por su buena salud,
aléjale de vicios y malas compañías,
y sobre todo vigila
que no se vuelva violento y agresivo.
 
¡Cuida de mi hijo, Maestra Sara!
 
Que su sea siempre de Luz,
Prosperidad, Alegría, Felicidad.
 
Y que cada uno de ellos consiga
culminar su vida
con una familia numerosa y feliz,
con sus hijos sanos,
creando un hogar
donde reine el amor y la felicidad.
 
Salve Sara, Madre y Maestra!
 
 
 

ORACIONES DE VIERNES SANTO

jueves, 17 de abril de 2014


 
Por la mañana
 
Te has sentado a la mesa
de la eterna fiesta de la fraternidad.

Sabes muy bien lo que hay dentro
de cada uno de nosotros, tus invitados.

Por eso Tú, que en tu angustia ante la muerte
clamaste a Dios y, sufriendo, aprendiste a obedecer,
has querido hacer tuyas
las pasiones y sufrimientos humanos.

Has derrotado a la muerte
derrotando la iniquidad y la injusticia..
Te compadeces tanto de nuestras debilidades,
que quieres quedarte para siempre con nosotros
y así poder echarnos una mano cuando sea necesario.

Te has convertido para los que obedecen a Dios
en autor de salvación.
 
Y nuestra salvación, Señor, es quererte y amarte.
 
Te has sentado a la mesa,
y has invitado como comensal a todo el mundo.
Se acabó la negativa a compartir;
 la división entre los hermanos no tiene sentido ya;
 el desprecio por los pobres se convierte en acogida
y servicio al lavarles los pies
con gestos reales de entrega radical.
 
Sí, te has sentado a la mesa
y nos dices de corazón
que has deseado enormemente comer
esta comida pascual con nosotros,
antes de padecer.
 
Consciente de que había llegado tu hora,
Jesús, habiéndonos amado,
nos amaste hasta el extremo.
 
Y ya tienes un pan en la mano,
que bendices y nos repartes,
animándonos a que lo comamos porque es tu cuerpo.

Y sin haber podido salir aún de nuestro asombro,
has llenado la copa de vino y nos la pasas también
para que bebamos, porque es tu sangre.

Y que te vas, pero que cada vez que nos reunamos
y repitamos este gesto del pan y del vino,
Tú estarás á nuestro lado para que podamos anunciar
al mundo tu muerte y resurrección.
 
Cristo maravilloso, gracias por enseñarnos
a descubrir al hermano, a tender la mano,
a presentar la otra mejilla, a compartir pan y hogar.
Gracias por ese poco de pan en tus manos
y ese vaso de vino, con los que nos dices
cómo se vence el pecado, el hambre, la muerte.
 
Que ahora nosotros continuemos tu lucha para que
todo hombre y mujer sean queridos y respetados,
para que a nadie le sea negado el pan y el trabajo,
 para que los niños puedan reír ilusionados.

Sí, continuaremos tu lucha
para que nadie se enriquezca
con el trabajo de los demás
y para que nadie tenga miedo de nadie.
 
Por la noche
 
Hoy, día del amor fraterno,
procura partir tu pan con el hambriento,
hospeda a los pobres sin techo,
viste al que veas desnudo
y no te cierres a tu propia carne.
 
En la última cena, Jesús,
nos dijiste con tu propia vida entregada a la muerte,
que lo único que vale es el amor a los hermanos,
hasta ser capaces de dar la vida por ellos.
 
"Quien pierde su vida, la gana para siempre".
Hoy, la víspera de padecer por nuestra salvación
y la de toda la humanidad, tomas el pan y dices:
 
TOMEN Y COMAN, ESTO ES MI CUERPO.
 
Coges después la copa, y añades:
 
TOMEN Y BEBAN, PORQUE ESA ES MI SANGRE.
 
Por favor, nos suplica Jesús,
hagan siempre y donde estén lo que acabo de hacer.

Gracias, Padre Dios, por tanto amor.
Gracias, Jesús, porque en la última cena
inventaste la misa;
porque el Jueves Santo nos enseñaste a servir.
Gracias, Jesús, porque incluso
llamaste amigo al traidor Judas;
porque nos diste un Mandamiento Nuevo;
porque nos has dado un corazón parecido al tuyo.
 
 
Monición
 
Vamos a acompañar juntos a Jesús
en esta noche de Jueves Santo.
 
No tengamos prisa.
Junto a Jesús el tiempo tiene sabor de eternidad.
 
Aunque es de noche, sea ésta una hora de luz.
Que Jesús nos ilumine.
 
Aunque haga frío,
sea ésta una hora cálida de amor,
prolongación del amor hasta el extremo
que hemos celebrado esta tarde.
 
A esta noche del Jueves Santo se le llama con razón:
 «Día del amor fraterno».
 
Las palabras de Jesús, las cosas que realizó,
 los gestos inolvidables durante la última Cena,
proclaman su generosidad desbordante
y su amor incondicional.
 
Antes de entregarse a la muerte por amor,
quiere darnos la prueba suprema del mismo
y enseñarnos cómo tenemos que amar a los demás,
al prójimo, al hermano.
 
Cristo conoce bien el corazón del hombre.
Sabe que muchas veces traicionamos las promesas;
que no somos fieles a nuestros compromisos;
que somos débiles a la hora de la entrega;
que muchas veces amamos solamente de palabra.
 
Él mismo fue testigo y experimentó
esta amargura en uno de los suyos.
En la escuela de Jesús, próxima a la Cruz,
podemos hoy aprender
la gran lección que Él nos brinda: cómo amar.
 
Abrámonos al Espíritu, ese fuego misterioso
que arde en lo más hondo de nuestro corazón.
Escuchemos y miremos.
Miremos a Cristo y permanezcamos cerca de Él.
 
Oración
 
A cada invocación respondemos:
Señor, aumenta mi fe
 
- Quiero estar cerca de ti.
- Quiero escuchar tu palabra.
- Quiero confiar en ti.
- Quiero disipar mis dudas y superar mis miedos.
- Quiero seguir tus pasos y ser tu testigo.
- Para que aprenda a perdonar.
- Para que sepa compartir.
- Para que me decida a lavar los pies.
- Para que me deje lavar los pies.
- Para que aprenda a amar como Tú.
Pongamos nuestros ojos en Jesús.
Él tuvo una preocupación fundamental:
El querer del Padre.
De tal manera polarizó esto su existencia
que pudo llegar a afirmar:
«Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre».
 
Él se nos ha entregado como comida de salvación.
Agradecidos, miramos nuestra vida.
 
(Nos preguntamos por nuestros deseos y hambres.
Dónde los tenemos puestos, cómo los alimentamos, cuáles son realmente nuestros deseos, en qué o quién tenemos puesto el corazón. Silencio)
 
(Nos preguntamos con sinceridad si podríamos vivir
sin Eucaristía, o si es para nosotros una rutina,
un complemento alimenticio que no nos dejaría hambrientos si prescindiéramos de él. Silencio).
 
(Ponemos nombre a nuestras tentaciones,
a las que intentan vendernos
desde tantos mercados.
Reconozcamos las tentaciones
que nos acechan para mantener despierto
el deseo de otro Pan diferente,
el que se nos ofrece en Jesús. Silencio).
 
 
SALMO
 
Te bendigo, Señor, con el corazón gozoso, en todo tiempo;
Día y noche, cuando trabajo o descanso, quiero alabarte;
Mi corazón sólo en ti encuentra vida, amor y lealtad;
Yo me alegro, Señor, con todos los hombres que te alaban.
Mis ojos te miran y tu presencia me inunda de alegría;
Me siento feliz, me siento tranquilo cuando te alabo.
 
Yo soy pobre de corazón,
Señor; a ti grito y tú me respondes.
 
Siempre estás a punto para sacarme de mis angustias.
Tu acampas en tu tienda junto al pueblo escogido;
Eres como una columna firme
en medio de los que en ti creemos.
 
¡Oh Dios, yo he gustado y he visto lo bueno que eres tú!
Yo soy dichoso al haberte escogido
como el centro de mi vida.
Ante ti, Señor, siento respeto y reverencia;
A tu lado yo he experimentado que nada me falta.
Los que pasan de ti, se quedan pobres y vacíos;
Los que te buscamos, Señor, quedamos saciados.
Tú eres grande, eres maravilloso, eres único, Señor.
Nuestras ansiedades y angustias las haces tuyas.
Tú estás cerca, Señor, de quien tiene roto el corazón,
Y estás pronto a salvar a los que se sienten hundidos.
Yo confío en ti, lo espero todo de tu misericordia;
Confío porque me amas y defiendes siempre mi vida.
Te alabo, Señor, con el corazón lleno de gozo.
Te adoro y te bendigo, Señor y Dios mío.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo ...
 
ORACIÓN
 
Cristo Señor, Cabeza del Cuerpo
en constante crecimiento,
Señor de tu Iglesia y de todo el universo,
Tú nos has prometido estar con nosotros
todos los días hasta el fin de los tiempos,
al contemplar este signo del pan Eucarístico,
que tú mismo elegiste
para manifestarnos tu nueva presencia,
te adoramos en la plenitud de tu Misterio.
 
Te adoramos a ti, el Hijo eterno y bendito,
que hoy, como ayer,
te das por entero al Padre y te recibes de Él;
enséñanos a ser también nosotros hijos de Dios,
dichosos de recibirlo todo del Padre y de darnos a Él.
 
Te adoramos a ti, que entregaste tu vida por los hombres
y a quien el Padre resucitó con el poder del Espíritu;
concédenos la gracia de acceder
al conocimiento de tu amor,
que excede todo conocimiento,
y de saber dar también la vida por nuestros hermanos.
 
Te adoramos a ti, que te haces presente
en el pan y el vino, frutos de la tierra;
nos reconocemos ante ti,
no como amos y señores del universo,
sino como servidores y sacerdotes de tu creación
de la que Tú harás que broten
la tierra nueva y los cielos nuevos.
 
Te adoramos a ti, Cristo eucarístico,
porque junto a ti se acrecienta nuestra conciencia
de que nos amas gratuita e incansablemente.
¡Te adoramos a ti rebosantes de agradecimiento,
Cristo presente en la humildad de este sacramento!
 
Oración final
 
Señor Jesús, acompáñame en el nuevo camino
que voy a emprender contigo esta noche.
 
Quiero abrir los ojos del corazón y buscar
dentro de mí la entrega y el amor
que tú has sembrado y yo guardo escondido.
 
Quiero vivir con fuerza y desde dentro.
 
Quiero beber tu cáliz y subir contigo a la cruz, y
 hacer mía tu Palabra y dar razón de tu esperanza,
y amar como tú me amas.
 
Señor, acompáñanos en el nuevo camino que,
 junto a ti, vamos a emprender esta noche.

 
 
 
 
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